Una Leona cachorra

Terminó el partido. Todas saltaban, festejaban, cantaban, bailaban. Delfina Merino en medio de los festejos, se abrazaba con sus compañeras y saludaba a la multitud de pie que las ovacionaba. Había pasado más de media hora ya desde que sonara la mágica chicharra que decía que ella y las otras 17 Leonas eran campeonas del mundo. Había pasado más de media hora y Delfina, con sus apenas 20 años, no podía creer lo que estaba viviendo.

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