Sudafrica se durmió y se quedó sin nada

Tenía el triundo en sus manos Sudáfrica. Parecía que daba el batacazo ante Corea. Ganaba 3 a 1 y era mucho más que su rival. Tenía, como suele decirse, el partido cocinado. A pedir de boca. Pero, increíblemente, en 5 minutos fatales tiró todo por la borda. En ese lapso, Corea le dio tres terribles cachetazos. Tres golpes de nocaut. Todo en en apenas un ratito. Y para males, minutos después, el conjunto asiático, entonado, agrandado, apretó aún más el acelerador y liquidó el juego. Fue 5 a 3. Sí, inreíble pero real.
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Hasta la tarde empezó de maravillas para Sudáfrica. Al minuto de juego ya se había puesto en ventaja. Taylor desbordó por derecha, mandó el centro atrás y Damons, siempre antenta en el área, no perdonó. Corea tuvo el empate en dos ocaciones pero su endeble córner, hasta ese monento, claro está, se lo impidió. La igualdad llegó en el último instante del primer tiempo a través de un discutido penal que cobró la terna arbitral (las jugadoras de sudáfrica reclamaban un pié en la gestación de la jugada por parte de la centrodelantera coreana). Lee cambió penal por gol.
En el primer cuarto de hora del segundo tiempo se vio, tal vez, lo mejor de Sudáfrica en todo el campeonato. A tal punto, que logró dos veces doblegar a la siempre áspera defensa coreana a través de Botha, quien saltó a la cancha más que inspirada desde el banco de suplentes. ¿Partido liquidado? Para nada. Como ya fue dicho, en cinco minutos Corea dio vuelta el partido. No tuvo más que ajustar su córner corto para quedarse con el juego. Kim Bo descontó y, dos minuto después, Cheon puso el encuentro en tablas.
Corea no se conformó con el empate y volvió a lastimar cuando pisó otra vez el área. Esta vez, fue Young Kim quien se anotó en el marcador. Sudáfrica, ya sin reacción, bajó los brazos y el partido entonces ya no fue partido. Lógico. Pasó de millonario a mendigo. Y todo en un par de minutos.

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