Muchos goles, poco juego

Todo estaba estancado. No se podía predecir un resultado, ya que en la primera etapa del juego Nueva Zelanda y Australia no se sacaban diferencias. Y parecía que no se las sacarían. No pasaba nada. Pero en el segundo tiempo se dio un vuelco en la historia y las australianas terminaron goleando por 4 a 1.
[slide]
Fue sorpresa, quizás, que Nueva Zelanda comenzara ganando a los 5 minutos. Un ataque de los denominados ‘jugada de pizarrón’ concluyó en el gol de Cristal Forgesson. Y siete minutos más tarde la sorpresa se acabó. A través de un corner corto Kobie McGurk marcaba la igualdad.
El partido era pobre. Inocencia en los pases, imprecisiones, decisiones lentas, poco despliegue. Con la mayor sinceridad: era aburrido. Alguna que otra llegada por cada lado y algún que otro peligro porque se dejaban marcas libres solas en las áreas. El primer tiempo, en el cual las neocelandesas eran un poco más, pedía terminar. Quizás el entretiempo traería nuevos aires.
Así fue. Aunque recién luego de los 20 del segundo tiempo despertaron las australianas. El punto de inflexión ocurrió cuando Katie Glynn cometió una falta grosera y fue sancionada con una tarjeta verde. Las dirigidas por Frank Murray aprovecharon los dos minutos de superioridad para conseguir el segundo gol de la noche (Ashleigh Nelson). Nueva Zelanda entró en desesperación y se quedó otra vez en inferioridad numérica (Stacey Michelsen vio la amarilla). Momento ideal para dar el batacazo final. Y en un lapso de dos minutos Australia cerró la cuenta, de la mano de Shelly Liddelow y de Nelson por segunda vez.

Articulos relacionados: