Australia hizo bien los deberes y sonrío en su debut

Arrancó con el pie derecho Australia en el Mundial. Lo hizo con una ajustada pero merecida victoria ante Japón por 2 a 1. No le sobró mucho, es cierto, más si se tiene en cuenta lo apretado del marcador. Pero fue más que su rival a lo largo de los 70 minutos de juego. Le alcanzó con su orden, su prolijidad táctica y con su contundencia para festejar en su debut en el certamen.
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Sin llegar a ser una aplanadora, sin desplegar un hockey de alto vuelo, Australia impuso el ritmo del partido durante todo el primer tiempo. Neutralizó todo intentó de Japón y, partir de su juego periférico, llegó más de una vez con peligro al arco del elenco de camiseta colorada. Tan profundo fue el ataque australiano que en un lapso de 15 minutos contó con tres corner a su favor. Y el tercero fue el vencido: Nicole Arrold la puso en juego y Kobie McGurk mandó la bocha al fondo del arco.
¿Japón? Poco y Nada. Peleó el partido pero se olvidó de jugarlo. Y de atacar, claro está. El conjunto asiático no generó ni una sola situación de gol durante la primera etapa. Se dedicó a aguantar la embestida de Australia y no mucho más. Postura ésta que, al menos, intentó cambiar en el complemento. Sin mucho éxito, es cierto. Porque por más que intentó, que lo buscó, no logró vulnerar nunca a la defensa australiana. Tuvo el empate en el palo de Ai Murakami, aunque su remate se fue desviado a la salida del único córner corto que tuvo su equipo.
Al darse cuenta de que Japón insinuaba más de lo que concretaba, Australia volvió apretar el pie en el acelerador y fue en busca de su segunda conquista. Algo que, finalmente, consiguió a nueve minutos del final a través de Madonna Blyth.  Eso sí, quedó tiempo para el descuento de Japón (marcó Koari Chiba) y para que la fría noche rosarina se cerrase con algo de suspenso. Porque a esa altura, la victoria de Australia no corría peligro alguno. Su primer éxito en el Mundial ya estaba abrochado.

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