Un amistoso colorido

Al pasar por algunos puntos de Rosario se presentía algo distinto en el ambiente. Había un tráfico particular. Camionetas escolares y colectivos se agolpaban en las puertas de algunos clubes y chicos de todas las edades se aceleraban para poder subirse a ellos. Unos minutos más tarde, al llegar al estadio mundialista, se hacía posible entender lo que ocurría. Miles de chicos vestidos con las camisetas de sus respectivos equipos esperaban ansiosos, alentando, el inicio del partido entre Argentina y Japón. Un colorido increíble que le daba un marco excepcional al amistoso.
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Y a semejante apoyo Las Leonas correspondieron con el mejor regalo: una goleada. Las chicas argentinas no les dieron tregua a las asiáticas. Manejaron la bocha, mostraron claridad en su juego y llegaron al área contraria en innumerable cantidad de oportunidades, aunque la cuestión se resolvió solamente en el primer tiempo. Sencillo: un gol de Soledad García, dos de Lucha Aymar y uno de Ale Gulla.

En el entretiempo la fiesta siguió en la tribuna cuando, al gran estilo hinchada de fútbol, los alumnos de un instituto terciario de la ciudad desplegaron una gran bandera que ocupó todo un sector de la tribuna. Otro pitido indicó el inicio de la segunda etapa. Las Leonas siguieron teniendo el control, pero esta vez sin la contundencia de la primera mitad. Igual, a esa altura, eso ya no le importó tanto al público, que pudo irse conforme a su casa con una sonrisa en la cara.

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